sábado, 4 de enero de 2014

MIOPE Y CON EL OCHO A LA ESPALDA

Corría el año 1974 y se enfrentaban la Selección de Alemania contra la de Holanda en la Final del Mundial de Fútbol. La Holanda de Cruyff contra la Alemania de Beckenbauer. Gano la fuerza Alemana a la fantasía Holandesa (2-1).

Por una serie de carambolas en el equipo “orange” o “naranja mecánica” como se le llamó por entonces debido al gran juego que desplegaba, aquel Mundial lo jugó un portero llamado Jan Jongloed que no era el guardameta habitual bajo los tres palos en las competiciones oficiales con los holandeses. Pero el titular, Jan Van Beveren, del PSV Eindoven, se lesionó de gravedad y  seis meses en dique seco. Había otros dos porteros para suplirle: Piet Schirjvers del FC Twente y Eddy Treytel del Feyenord, pero curiosamente el que Rinus Michels.
fue llamado como titular fue Jan Jongbloed por el técnico

Contaba con 33 años de edad y su carta de presentación más importante, era que diez años antes había jugado contra Dinamarca escasos cuatro minutos y un partido completo frente a Argentina. Un planteamiento extraño el de Michels, pero a la postre le dio la razón, ya que Holanda llego y la Final y no la perdió por su portero precisamente.


Jugó con un numero a la espalda que normalmente no utiliza un guardameta, el ocho. Otra curiosidad es que con el tiempo se descubrió que utilizaba lentillas, algo inusual en aquella época y más siendo portero. Por lo tanto podemos decir que fue el primer cancerbero en utilizarlas en los Mundiales de Fútbol. El pobre era miope, mal aliado para cualquier jugador, pero letal en un portero sin unas buenas lentes de contacto.


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