sábado, 21 de enero de 2012

EDUARDO CHILLIDA, DEL FÚTBOL AL ARTE

A los 19 años de edad comienza sus estudios para preparar el ingreso a la Escuela Técnica Superior de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, que abandono para jugar al fútbol.  No hay mucha gente que se acuerde que Eduardo Chillida fue portero de futbol. Fue durante la temporada 1942-43, en la que el club donostiarra militaba en Segunda División. Eduardo Chillida era el portero titular del equipo, al tiempo que su padre, Pedro Chillida, presidía el club (lo hizo de 1942 a 1945).

Chillida jugó catorce partidos como titular (todos los de la temporada regular), en los que encajó dieciséis goles. La Real Sociedad consiguió aquel año el ascenso a Primera División.

Sin embargo, una desgraciada lesión hizo que el prometedor portero tuviera que dejar el fútbol la temporada siguiente. Una fortuita lesión en la rodilla, fruto de un encontronazo con Fernando Sañudo, delantero centro del Real Valladolid, obligó a un joven Eduardo Chillida a colgar los guantes y la camiseta de la Real Sociedad en 1943, y posibilitar así la carrera que le llevó a convertirse en icono del arte mundial. Tenía tan solo 19 años y su prometedor futuro como guardameta lo trunco aquella patada.

El fútbol perdió unas manos que por suerte ganó el arte.

En su obra “El peine de los vientos” quizá se puede intuir las manos de un guardameta intentando parar las olas y el viento.


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